La Colina

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Agradezco la oportunidad que me dan de participar en este medio.

 

Francamente, necesitamos espacios de verdadera expresión ciudadana en los que podamos vertir nuestras inquietudes, comentarios propuestas y críticas.

 

Es demasiada la problemática, sobre todo de carácter social, lo que nos obliga a expresar nuestros esfuerzos para intentar remediarla. Es obvio que la autoridad no ha podido sola solventar tanto problema y creo que la sociedad tampoco ha sido tan solidaria para aportar lo conducente y en forma autocritica también habría que aceptar que la mayoría de las organizaciones sociales hemos dejado mucho que desear en la labor tan importante que es la gestión y la intermediación entre sociedad y gobierno.

 

En materia de derechos humanos se han tenido grandes avances, la reforma constitucional en materia de derechos humanos del 2011, abre un gran espacio para que paulatinamente la vigencia de los derechos fundamentales se vaya concretando y que el nivel de vida y el bienestar de los mexicanos aumente considerablemente.

 

No obstante habría que recalcar los retrocesos. El uso de la tortura y otras herramientas como la incomunicación, la negativa de la defensa adecuada en materia de investigación criminal se han convertido en prácticas sistemáticas que no dan buena imagen al Gobierno de Sinaloa. No es posible que en la mayoría de los casos de alto impacto se alegue tortura por parte de los acusados. No me parece casual que se señale tan indignante hecho y que no exista investigación sería e imparcial sobre dichas imputaciones, aun cuando nuestro estado mexicano ha suscrito compromisos de carácter internacional en el que se obliga a investigar, sancionar y erradicar la tortura.

 

Se abona otros tipos de problemas que a la vez se convierten en parte de la agenda política sin que se busque la manera de solucionarse desde su raíz y únicamente se busca aliarlos en mediática. Ahí están pendientes el problema de los picachos, los solicitantes de terrenos del Tamarindo, el problema de vivienda de Santa Rocío, el pago de los 70 y más, los desplazados por la violencia las víctimas del delito, los desaparecidos entre muchos otros que no han merecido un trato digno y frontal de parte de la autoridad.

 

Este gobierno del cambio, nos ha quedado mucho a deber. Le hace falta una visión más social, de verdadero compromiso con los sectores más marginados. Se ha aprovechado de que en Sinaloa no hay una real oposición. Pareciera que el grupo en el poder no cambio sino solo se perpetuo, no tenemos oposición real, pues los partidos políticos tampoco han cumplido con su función social, pues solo han tenido una posición electorera, de ahí que las organizaciones sociales, sobre todo las que tienen que ver con la Defensa de los Derechos Humanos tenemos que ser el contrapeso necesario contra el poder autoritario, aunque tengamos que soportar las adversidades, en forma de castigo, que significa por una parte la negativa de la entrega de los recursos económicos que nos corresponden y la falta de promoción a la participación social de parte del Congreso del Estado al no asignar ningún recurso a las organizaciones sociales.

 

 

*LIC. LEONEL AGUIRRE MEZA

PRESIDENTE DE LA CDDHS