Culiacán, Sinaloa.– La diputada Paola Gárate alzó la voz en el Congreso del Estado para advertir que la tragedia institucional vivida en Venezuela debe leerse en México como una señal clara de lo que ocurre cuando se destruyen los contrapesos democráticos y se permite que el poder se concentre sin límites.
Durante su posicionamiento, la legisladora subrayó que ningún régimen que pisotea la ley, anula la democracia y se aferra al poder contra la voluntad popular es eterno, y recordó que el pueblo venezolano resistió durante años el colapso institucional provocado por un gobierno autoritario, corrupto y vinculado con estructuras criminales.
Gárate señaló que Venezuela no colapsó de un día para otro, sino como resultado de decisiones políticas que debilitaron al Poder Judicial, manipularon procesos electorales, persiguieron a la oposición y censuraron a la prensa. “Cuando un gobierno traiciona a su nación y permite que el crimen capture al Estado, pierde toda legitimidad moral y política”, sostuvo.
En ese contexto, advirtió que México enfrenta hoy riesgos similares. Señaló que las reformas impulsadas por Morena, particularmente en materia electoral, buscan debilitar a las autoridades autónomas bajo el discurso de la austeridad, eliminando contrapesos que costaron décadas de lucha democrática. “Más vale una democracia cara que una dictadura barata”, afirmó.
La diputada fue clara al señalar que la autodeterminación de los pueblos no puede convertirse en un pretexto para justificar dictaduras ni fraudes electorales. Recordó que la voluntad popular expresada en las elecciones venezolanas fue desconocida y que, durante años, la comunidad internacional guardó silencio frente a denuncias reiteradas de persecución política y violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, expresó solidaridad con el pueblo venezolano y reconoció la resistencia de millones de personas que enfrentaron exilio, persecución y represión. Sin embargo, subrayó que este momento histórico debe asumirse como una advertencia, no como una excusa para normalizar la destrucción institucional.
Finalmente, Paola Gárate enfatizó que defender la soberanía no es un discurso, sino una responsabilidad cotidiana del Estado: ejercer autoridad legítima, proteger a la población y garantizar el respeto a la ley. “México no necesita intervenciones externas, pero sí necesita gobiernos que respeten la democracia y escuchen a su gente”, concluyó.