La inacción de las autoridades en casos como el de la exregidora y el de la influencer, que derivó en la muerte de una cría de mono saraguato, refuerza la percepción de impunidad y debilita el combate al tráfico ilegal de primates mexicanos.
Ciudad de México, 16 de febrero de 2026.– La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) condenó los recientes hechos en los que la exregidora del Ayuntamiento de Ocotlán, Jalisco, Silvia Iliana Villarruel Gutiérrez, se exhibió públicamente durante un evento oficial cargando una cría de mono araña, así como la difusión en redes sociales de la influencer Yael Ruiz interactuando con una cría de mono saraguato como si se tratara de un bebé humano, la cual terminó perdiendo la vida.
Tanto el mono araña (Ateles geoffroyi) como el mono saraguato (Alouatta palliata y Alouatta pigra) están clasificados como especies en peligro de extinción en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y están protegidos por la Ley General de Vida Silvestre.
Aunque la norma data de 2010, la realidad es que, para este 2026, las poblaciones no han mostrado una recuperación favorable. Por el contrario, el escenario sigue siendo adverso, y estas especies enfrentan un alto riesgo de desaparecer en el medio silvestre si no se refuerzan las medidas de protección y se intensifican las sanciones por su posesión ilegal.
Las principales amenazas incluyen la pérdida y fragmentación de su hábitat por la tala ilegal y la expansión agrícola y urbana; las sequías extremas asociadas al cambio climático; las electrocuciones por infraestructura eléctrica; y, de manera particularmente alarmante, el tráfico ilegal de crías para su venta como mascotas.
“Hoy por hoy, este comercio ilícito se ha convertido en una de las amenazas más crueles y visibles para estos primates mexicanos. Para obtener una sola cría, en la mayoría de los casos es necesario matar a la madre que la protege y, con frecuencia, a otros integrantes de la tropa que intentan defenderla. Detrás de cada ejemplar que aparece en una casa, en un evento público o en redes sociales existe una tragedia en la selva”, señaló el presidente de AZCARM, Ernesto Zazueta.
“Además, es importante señalar que el contacto humano representa un serio riesgo sanitario, pues las personas pueden transmitir enfermedades a poblaciones silvestres. Los saraguatos, en particular, son extremadamente difíciles de mantener bajo cuidado humano; solo personal altamente capacitado logra preservar su bienestar. Lamentablemente, no fue el caso”, añadió.
La AZCARM advirtió que en México persisten fallas estructurales que permiten que este delito continúe. La Profepa enfrenta limitaciones de personal y recursos para atender un fenómeno cotidiano en carreteras, mercados y espacios públicos. Asimismo, corporaciones de seguridad suelen desconocer la legislación ambiental y los protocolos de actuación ante la posesión o venta ilegal de fauna silvestre, lo que provoca que la intervención ocurra generalmente solo cuando el caso se vuelve mediático.
A ello se suma la falta de información clara hacia la ciudadanía. Muchas personas desconocen que poseer un mono araña o saraguato constituye un delito federal que puede implicar penas de prisión. La ausencia de consecuencias ejemplares en casos públicos refuerza la percepción de impunidad y debilita el combate a este delito.
“Lo que estamos viendo no es un hecho aislado. El tráfico de monos ocurre todos los días. Sin sanciones firmes y visibles, el mensaje es que no pasa nada. Pero lo que sí pasa es que se están acabando poblaciones enteras en la selva”, enfatizó Zazueta.
Especialistas de la AZCARM detallaron que los monos araña y saraguatos son primates altamente sociales, con requerimientos biológicos, nutricionales y conductuales imposibles de satisfacer en un entorno doméstico. La alimentación inadecuada provoca desnutrición y daños irreversibles.
En este sentido, la asociación exigió a la Profepa y a las autoridades competentes acciones más contundentes para sancionar a quienes vendan, compren, posean o exhiban monos como mascotas, aun cuando pretendan simular “rescates”. Asimismo, llamó a fortalecer operativos y campañas de concientización.
“Cada ejemplar comprado y presumido como mascota representa un delito ambiental y un golpe más a especies en grave peligro de extinción”, concluyó el presidente de AZCARM.