Culiacán, Sinaloa.– La violencia ya no solo domina la conversación pública, también comienza a influir en decisiones de vida. En Culiacán, la idea de cambiar de colonia o incluso abandonar la ciudad dejó de ser una exageración o un comentario aislado: hoy es una posibilidad real para miles de familias.
La encuesta de percepción de seguridad Lo que piensa Culiacán, elaborada para la Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública, revela un dato contundente: el 55.3% de la población ha considerado mudarse debido a la inseguridad, mientras que un 3.1% ya lo hizo o se encuentra en proceso. Solo el 41.5% afirma no haberlo pensado.
Las cifras reflejan un fenómeno discreto, pero significativo: un desplazamiento urbano motivado por el miedo. Aunque la mayoría de estos movimientos ocurre dentro de la propia ciudad —cambios de colonia principalmente—, especialistas advierten que este comportamiento suele ser antesala de migraciones definitivas cuando la violencia persiste.
Más allá de la estadística, el estudio expone una realidad que se ha normalizado entre los culiacanenses: la violencia dejó de ser un hecho lejano. El 78.2% de las personas encuestadas señaló haber sido víctima directa o conocer a alguien cercano afectado por delitos o actos violentos en su entorno.
Este nivel de exposición ha modificado de forma visible la vida cotidiana. Ocho de cada diez ciudadanos reconocen que la inseguridad impacta su rutina diaria, y el 85% admite haber cambiado hábitos para protegerse.
Evitar salir de noche, reducir actividades recreativas, limitar la presencia en espacios públicos o alterar trayectos habituales forman parte de una nueva dinámica social marcada por la precaución. El resultado, advierten analistas, es una ciudad con menor convivencia comunitaria, menor movilidad y una percepción constante de riesgo.
Pero la encuesta también pone el foco en otro problema estructural: la desconfianza en la autoridad. El 55% de las víctimas indicó que no presentó denuncia, evidenciando un fuerte subregistro del delito.
Entre quienes decidieron no acudir ante las autoridades, el 44% manifestó no confiar en la autoridad, el 29% dijo temer represalias y el 25% consideró inútil denunciar.
Este escenario, señalan expertos en seguridad, alimenta un círculo de impunidad que profundiza la percepción de abandono institucional y debilita los mecanismos de justicia.
La percepción ciudadana sobre el desempeño gubernamental tampoco resulta alentadora. El 67% de los encuestados considera que el gobierno está rebasado o coludido con la delincuencia, mientras que solo el 19% cree que existe una estrategia efectiva para combatirla.
En cuanto a confianza institucional, los resultados muestran una marcada distancia entre ciudadanía y corporaciones locales. Las fuerzas militares encabezan la lista con 45% de confianza, seguidas por ciudadanos organizados con 35%. En contraste, fiscalías y policías registran apenas 13% y 7%, respectivamente.
El estudio fue realizado en noviembre de 2025 mediante llamadas telefónicas automatizadas a personas mayores de 18 años. Se generaron más de 29 mil llamadas, de las cuales cerca de 8 mil fueron contestadas. La muestra cuenta con un nivel de confianza del 95% para la población adulta de Culiacán.
En un contexto donde la violencia redefine rutinas, percepciones y decisiones personales, los datos reflejan algo más que preocupación: muestran una ciudadanía que comienza a contemplar la posibilidad de irse.